7.10.06

Cadáver exquisito intitulado de ninguna manera.


Parecía sumido en una actitud extraña que oscilaba entre observar y la muerte. Su electrocardiograma hubiera marcado su muerte clínica, pero también hubiera estado representando la deficiencia instrumental neohipocrática, esa tan irreal, objetiva.
Estaba sentado en una escalinata que, vista desde esta perspectiva extática, bien podría ser de nieve o de algodón.
"TENGO LÁGRIMAS EN MIS OJOS; Y NO ES DE TANTO LLORAR...NO" -pensó-. A su alrededor la imagen no podía abandonar su condición; ese movimiento lento, aceitoso, ese fluir constante, uno de río metafísico, constancia de la inconstancia. Una aberración lingüística sin más nada, ni siquiera un artilugio de eufemismos...
Habría que hacer un tratado acerca de la influencia semántica de los puntos suspensivos, ¿o no...? Aunque podría no ser cierto...
Representar el río con puntos suspensivos, con su función discursiva. Río... Río... Muchos ríos... Uno al lado del otro, sin pausa... Variaciones de colores inverosímiles.
Cansancio molesto: ese que es reacio a los libros y a los cigarrillos. Ni siquiera al descanso del "Mañana voy a poder dormir".
Visión borrosa: difusión de los planos entre sí (vertical y horizontal) transformando cada caracter, espacio e incluso punto, en una única cosa amorfa y tal vez perfecta, un omphalos de cristal. Impide, entre otras cosas, la alegría y la lectura. Me será vedada por momentos, una lástima... (salto de página)
Viviré en la próxima página... No sé si será esta mi condena, esta la de escribir, tal vez dictarle a mi albacea tristes lamentos de gerontes deshauciados...
Varios lamentos que retumban en tinieblas azuladas, todavía no plasmada en arábigos caracteres, logos condescendiente con la alteridad más lejana.
Voy con el estatus de un molino quijotesco en busca de aventuras químicas, una más entre muchas.
Me voy y te salvas, no hay mucho que decir...
La enfermedad nos desespera; y no nos actualiza. Seremos meras potencias... quizá de vendavales preglaciales que no nos expían de solemnidades arcaicas.
No me voy y mueres en la soledad de las rocas, ésas que no se disuelven en el agua del contexto. Me desesperas con tu insolencia mineral que aguarda una nueva erupción del Vesubio...
"Io sono" -gritaban los habitantes antes de ser devorados por la lava del desconcierto. Baba de caracol... que hierve viscosa a la sola mención de tu nombre.
Pringosa, entre gris ojo y verde ginebra, se desliza entre tus dedos, amorfa, encarnando el acto de voluntad. Tus dedos, decía o decíamos. Tus dedos que guardan una exacta relación matemática entre la belleza y el cigarrillo: "la belleza es igual a la raíz cúbica de la distancia entre tus dedos y un cigarrillo".
Decía o decíamos alguno de los narradores, alguno de los impávidos dioses imperfectos y resentidos por y gracias a estar contenidos en el lenguaje. Lo que decía o decíamos carece de sentido ya. Sí, me molesta recordarlo. Era impúdico y lacónico, una culteranista sentencia de muerte: "La verdad sabe a arena (a conchilla, a ella se referían con un ademán hacia abajo) refregada contra el paladar".
Me palicece tu sombra, y ya no te distingo. Me vuelvo sombra para acompañarte, en una tarde que se va, aunque estés a cuatro pasos de distancia. Uno por cada eternidad...
Me desvelo y te imagino en otras sábanas blancas que dicen todo y nada acerca de mí. Me revientas en el acantilado de tu alegría aleatoria, esa que se despliega en tristezas sempiternas. Siempre con filosofía en la mano, huyo de lo desconocido y me afianzo a tu condena. Verás el día cuando sea de noche... muy de noche... casi como ahora.
Vengo de cenizas mórbidas, incapaces de emanar fétidos hálitos de trascendencia. Un gusano, dos gusanos, cuatro destrucciones. Mucho explosivo plástico en una tienda de alquiler, pocos detonadores en la literatura de turno. Manchas, soy, negra, blanca, gris. Cielo azul. Viento. Antes había lluvia. Escribir. Soledad...

THE END.

Escrito el 23/09/06
por Germán A. Díaz (Damned Poet)
y Sergio A. Iturbe (Mal Avarista)
en Villa Warcalde, en una casa irreal, si las hay...

1 comentario:

Mal Avarista dijo...

Fotógrafo exclusivo: Daniel Alejandro Fontana.