12.10.06

Diseño de un cadáver...

La verdad es esta: se movió el piso y me caí. Dos tropiezos, una caída.
Y si fue antes o fue luego de... o fue fuego de un hogar o una cueva. Cueva en la que debías estar y no estabas; la de mi alma. Allí debió ser donde me caí -porque no estabas.
No estabas y me caí. Me caí. No era que no estabas... simplemente me caí.

-¿Estás conforme con lo que escribís? -sonó en un metal de sinfonía y cayó-calló en el abismo del silencio...
- Difícilmente, demonio o creatura antropomórfica merecedora del más íntimo aborrecimiento. Jamás he (hemos) podido proferir exclamaciones de ningún tipo. No he (hemos) cantado odas ni recitado bucólicas armonías, no hemos escuchado zampoñas ni orquestas sinfónicas.
¿Cres que eso es posible?
-Las odas son manantiales de palabras autotélicas, insinuantes. Vienen a sacarnos el sueño y después se van en compañía del alma. o de dos, o de tres. El número no es una categoría que esté presente en esto; de ninguna manera. Vengo a despreciarte en una oda y salís con eso: un desperdicio de incógnitas, de cosas no conocidas. No malinterpretar...
- Imposible. Me respondes desde ti y no de vos. Perteneces -tú, no vos- a una lógica, una ética y una estética (puedes leerlas en mayúsculas). Deberías hablar a un costado o fuera del tiempo. Apartarte -lo diré otra vez- del movimiento y sus avatares, del río... del incesante cambio... del mundo. Y no creas que tus odas llegarán a mis oídos como balas, flechas, palabras. Volverán a mí sólolos sonidos y los ritmos, las categorías llenas y cargadas de tus lágrimas. Pero no correspondes al conjunto circundante, preciso en su concepción estética.
- No, para nada. Nunca me correspondí con ninguna circularidad, ningún contexto. Lo que queda es lo propio, los finales que nunca están, como teleologías inmóviles y perfectas. Vienen, se condensan en el conjunto, en el mundo, y se precipitan en subjetividades, se manifiestan en conceptos de conceptos, metaconceptos vacíos de intencionalidad, salvo la propia: esa sí que no se cansa de estar, nunca. No lo esperes. Vienen y te hacen su esclavomás negro que hay, uno que morirá esclavo, clavado en su medio.
- Clap, clap -no son aplausos, podrían ser plop-plops. Serían, en todo caso, simplemente el canto de los manantiales ocultos tras el valle de mis ojos. Somos y estamos. Copulamos y morimos, también, pero sobre todo morimos.

Escrito en una muestra de diseño industrial
el día 07/10/06 por Germán Alejandro Díaz y
Sergio Alejandro Iturbe, en un estado
que envidio en este momento de publicar...

1 comentario:

Mal Avarista dijo...

Este comentario es de Analía Bastos y dice lo siguiente:

REMATADO DISEÑADOR
Construyendo la manía de tener la última palabra, pero no los fatales motivos. Claps o plops, siempre en medio los aplausos, o los parpadeos de diatribas sinfónicas con la oda negra.
aNaLíA