14.10.06

Prosa avinagrada de cerveza caliente.

¿Podremos redactar una carta del infierno? Bueno, pues ¡buen día! Bromea un rato siguiente narrador... Y sin embargo uno podría pensar, no sin una reminiscencia de rencor, que los patos no han sido los mejores narradores del Club Literario de los Bípedos Plumes. O eso dicen... mercancía florentina sin escrúpulos raciales...
No nos demos vuelta y devolvamos los poderes y los límites. Sobremos de metáforas y seamos simétricos bienaventurados. Así lo conoceremos... sí que lo haremos.
Gran pecado preambular, prosperidad lingüística. Sin motivos para hablar.
Y no. O habría que poder conformarse con los noes, los quizases y los peores de todos, los talveces, los quiensabes. Entregarse a ellos sin limitaciones ni temores. Gozar de la posibilidad, abusarse de la probabilística y cometer estupro con las potencias.
Dormidos protocolares, sin presente y sin arribos. Llamados a la letra que protagonice una salida sin destino. Práctica respiratoria, de brazos cruzados en un prospecto de laxa semiología madrugal. Principio de intención agotado.
Negros y cilíndricos. Intenciones que por accidentes húmedos me salieron varoncitos. Allí yacen acabados, mis orgullos, junto a las almas de los héroes, los pecadores y los Dioses advenedizos. Duermen sin paz y mueren en la desesperación. Por la mañana leeremos y recuperaremos viejas muertes.
Una muerte más, la de todos los días. ¿Las exquisiteces al amanecer? -No sé, pero la exquisita humedad, anhelada en la nada, mañana amanece y, detrás de orejas aturdidas, vuelve a soñar.

Realizado por Analía Bastos, Sergio A. Iturbe y
Germán A. Díaz el 14/10/06.
Una madrugada mojada y feliz de tantos sapos y
cigarrillos mojados.

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