27.4.07

Respuesta a la carta... (Por Analía Cora Bastos)

Estimado Horacio:
El celular se mueve por error, ya no sé qué hacer...y es que no quiero que suene más, ni que reproduzca el movimiento errado del nuevo dispositivo. He visto centrifugar al secarropa durante toda la madrugada de anoche, la bomba de pintura justo estalló entre las prendas blancas que se querían secar pero no centrifugar. Se imaginará que los botones de cerámica son tóxicos para las camisas de los policías que allanaron mi búnker y pretendieron administrar esos botones como mero detalle estético, creo que no saben que eran botones para pantalones y ahora estarán siendo estrangulados por un pantalón en su torso. Me enteré de esto por el seguimiento satelital. Lo único que me es fiel ahora es el microondas que sigue calentando lentamente las moléculas de agua para que pueda tomar un café, ...pero el sensor que extrae la humedad...al tiempo que trabaja el microondas. Le dispenso de mi relato, el celular sigue sonando, parece una pesadilla.

Alejandro.

25.4.07

Futurismo de Marinetti


"Cada 5 segundos cañones de asedio destripar espacio con un acorde ZANG-TUMB-TUUUMB amotinamiento de 500 ecos para roerlo, desmenuzarlo, desparramarlo hasta el infinito. En el centro de esos ZANG-TUMB-TUUUMB despachurrados amplitud 50 kilómetros cuadrados saltar estallidos cortes puños baterías de tiro rápido Violencia ferocidad regularidad esta baja grave cadencia de los extraños artefactos agitadísimos agudos de la batalla Furia afán orejas ojos narices ¡abiertas! ¡Cuidado! ¡Adelante! qué alegría ver oír olfatear todo todo taratatatata de las metralletas chillar hasta quedarse sin aliento bajo muerdos bofetadas traak-traak latigazos pic-pac-pum-tumb extravagancias saltos altura 200 metros de la fusilería Abajo abajo al fondo de la orquesta metales desguazar bueyes búfalos punzones carros pluff plaff encabritarse los caballos flic flac zing zing sciaaack ilarí relinchos iiiiiii pisoteos redobles 3 batallones búlgaros en marcha croooc-craaac (lento) Sciumi Maritza o Karvavena ZANG-TUMB-TUUUMB toctoctoctoc (rapidísimo) croooc-craaac (lento) gritos de los oficiales romper como platos latón pan por aquí paak por allí BUUUM cing ciak (rápido) ciaciacia-cia-ciaak arriba abajo allá allá alrededor en lo alto cuidado sobre la cabeza ciaak ¡bonito! Llamas llamas llamas llamas llamas llamas presentación escénica de los fuertes allá abajo detrás de aquel humo Sciukri Pasciá comunica telefónicamente con 27 fortalezas en turco en alemán ¡aló! ¡¡Ibrakim!! ¡Rudolf! ¡aló! aló, actores papeles ecos sugerentes escenarios de humo selvas aplausos olor a heno fango estiércol ya no siento mis pies helados olor a salitre olor a podrido Tímpanos flautas clarines por todos los rincones bajo alto pájaros piar beatitud sombras cip-cip-cip brisa verde rebaños don-dan-don-din-beeeé Orquesta los locos apalean a los profesores de orquesta éstos apaleadísimos tocar tocar Grandes estruendos no borrar precisar recortándolos ruidos más pequeños diminutísimos escombros de ecos en el teatro amplitud 300 kilómetros cuadrados Ríos Maritza Tungia tumbados Montes Ródope firmes alturas palcos gallinero 2000 shrapnels brazos fuera explotar pañuelos blanquísimos llenos de oro srrrrrrrrr-TUMB-TUMB 2000 granadas lanzadas arrancar con estallidos cabelleras negrísimas ZANG-srrrrrrr-TUMB-ZANG-TUMB-TUUMB la orquesta de los ruidos de guerra inflarse bajo una nota de silencio sostenida en los altos cielos balón esférico dorado que supervisa los tiros...

24.4.07

Carta...

Querido Alejandro:
¿Qué se cuenta? Mecánicamente, dígame cómo se resuelve este diseño: un secarropas hecho de un secarropas no centrífugo sino con resistencia de calor sumado a un microondas que calienta sólo las moléculas de agua; más un sensor para extraer la humedad; más el compromiso de la empresa por cambiarle infinitamente los botones de metal de los jeans por otros de cerámica para poder vender el producto.


Otra cosa, un detector de movimiento para electrodomésticos de modo que lo llama a uno al celular para saber qué está pasando en la casa y de ahí entoceses (sic); éste iría colocado en el mismo electrodoméstico. Y también por seguimiento satelital. Evitemos la posible bomba de pintura cuando éste se moviere. Imaginemos que si se mueve por error, simplemente te llama al celular.

Suerte.

Horacio

17.4.07

Crónica de mi compañera del recital al que asistimos...

El metal vibró con los incondicionales de siempre

Natalia Torres
Especial

Negro, negro y más negro. Cientos de remeras negras en fila, esperando para ingresar a Juniors anticipaban una noche de decibeles demoledores y puños en alto. Y no era para menos, considerando que la mismísima realeza del heavy nacional se haría presente sobre las tablas. Almafuerte, O´Connor, Horcas y Razones Conscientes (los más nuevitos de la camada, pero con el pedigrí de tener al ex guitarrista de Hermética, Antonio Romano, entre sus filas) eran los brutales animadores del festival, y la contemplación de sus nombres estampados en el papel de las entradas casi auguraba tímpanos zumbantes. Luego de que los locales de Volt dejaran el terreno allanado a fuerza de un metal altamente hermanado con el hard rock, de alto octanaje y con una presentación sonora muy prolija, Horcas hizo pie en Juniors, con los músicos flanqueados por dos imágenes inspiradas en la tapa de su álbum Demencial. Si hay algo que el vocalista Walter Meza sabe perfectamente, es qué nervios presionar en su público para ponerlo en plena euforia, e hizo uso de ese arte durante todo el set de su banda, arengando sin parar. Más allá de que la ecualización de los instrumentos no haya sido la óptima (algo que, de todas formas, mejoró a medida que Horcas avanzaba con su show), el grupo supo sacar máximo provecho del tiempo acotado que le permitía el formato festivalero, golpeando duro y parejo con su thrash metal arrollador, que tuvo su punto de mejor respuesta en Solución suicida, ya promediando el cierre. Llegó el turno de Razones Conscientes y, siendo esta la primera vez que la banda tocaba ante una gran cantidad de público (unas 3000 personas llenaban el recinto), la actitud de la gente fue más de observación asimiladora que de genuino entusiasmo. La impresión que quedó en sus oídos fue la de una propuesta focalizada en el heavy clásico, atacada con bastante más peso que lo acostumbrado, y basada en la pericia guitarrística de Romano. Razones Conscientes también dejó caer una versión de Hallowed be thy name de Iron Maiden, que gustó y sorprendió (son contadas las veces en las que una banda de heavy argentino se anima al cover anglo). Magnetismo oscuro. El inicio del set de O´Connor vio mermado el impacto de 1976 por un problema en la guitarra de Alejandro Venneri (nuevo encargado de las seis cuerdas, luego de la partida de Alejandro Cota). La banda pareció un tanto distraída por el desperfecto, pero fue haciendo pie de a poco sobre el escenario, apoyada en el magnetismo imponente y oscuro de Claudio O´Connor y en la fuerza de enormes canciones como No te aflijas y Sangre para el rey, además de repasar varios temas de su último álbum, Estamos pariendo (mención especial para el tema que da título al álbum, un auténtico monstruo riffero). El cierre fue con la obligada versión de Memoria de siglos, quizás el tema de Hermética que más combina con la densidad sonora de O´Connor. Obviamente, fue Almafuerte la banda que terminó desatando el delirio del público. Presentada por un locutor, la banda de Ricardo Iorio desgranó un show de una hora y media que siguió el formato de su anterior recital en tierras cordobesas: mechar canciones de Toro y pampa con clásicos indelebles (incluso Rubén Patagonia repitió su aparición para cantar Cacique Yatel, aunque esta vez a dúo con Iorio). Y, si bien forzar a un grupo del calibre de Almafuerte a ceñirse a un horario estipulado seguramente dejó a varios fans con ganas de más (y a varios temas ineludibles sin tocar), la banda tuvo la inteligencia de favorecer su repertorio más contundente,con joyitas como El visitante y El pibe tigre, además de ese nuevo clásico que es La máquina de picar carne, merecedor del pogo más caliente de la noche (con vasos de cerveza voladores incluidos). Cuando la banda cerró con A vos amigo, no sólo sonó como el punto final de su propio show, sino también de todo el festival, un testamento más a la fidelidad a prueba de balas del metalero argentino. Después, sólo quedaba buscarse un trago y brindar por la noche que finalizaba y, por qué no, por la amistad heavy. ¡Salud!

1.4.07

Claroscuro oscuro claro.

Se levantó en un anonimato que se perdía en donde mirara. El colchón le era ajeno como simplificando el desconocimiento de toda la habitación, quizá era una sinécdoque de la ignorancia acerca de su situación espacio-temporal, pero con la falta de esta ubicación le hubiera resultado difícil cualquier tipo de manifestación motriz, cuestión que lo mantuvo en su lecho mientras se entusiasmaba en el posible reconocimiento de aquel lugar.
A veces se perdía en alguna cosa que estuviera colgada de esa pared abigarrada de calamidades estéticas, manchas de humedad combinadas con adornos dorados y extemporáneos.
En esta búsqueda, se empecinaba particularmente por encontrar la puerta, o al menos una ventana, que le devolviera un poco de información acerca de cómo había entrado a la habitación en cuestión.
La pared no podía dosificar de esa manera la luz violácea que dejaba pasar -en un cúmulo de preguntas acerca de los materiales de los cuales estaba compuesta-, pero lo hacía permanentemente, sin horas ni movimientos de sombras. Luz inmanente, pareciera. Saliendo de una superficie maciza e impermeable a los fotones, también pareciera.
Pero si es así, ¿por qué mierda dejó entrar la luz, despotricando contra lo que él pensaba acerca de las paredes con respecto a su intransigencia fotónica?
Se llevaría bastante bien con esa pared, con esa impermeabilidad, a menos que siguiera iluminando a pesar de la fotofobia consuetudinaria.
No podía pasar otra cosa: romper todo, dejar bien en claro que el orden, las cosas puestas paralela, perpendicular, u oblicuamente -a 45 grados- es una cosa muy cultural, una dualidad que no se corresponde con la multiplicidad, la materia en su forma correcta, que no paga la "hybris" de no ser una luz ni dos ni tres, sino todas. Y ninguna.
Ningún "algo" saltaba a la vista, salvo el hecho que nada saltaba a la vista. Nunca nada salta a la vista, nunca nada se empeña en dejar de mostrarse, como en una epopeya de existencias sensuales, perpendiculares a lo que sería la materia de lo que están compuestas, hilemorfismo que se contempla con categorías melodramáticas.
Luego visitaría uno a uno los rincones de su tempestad cognitiva, se despreocuparía de su interioridad separada de las cosas ajenas, y se propondría una homologación conceptual con el entorno. Vaciaría las prerrogativas, las lavaría de sus contentos vítreos y las dejaría secar a la luz de la inmanencia de aquella luz que no venía de ningún lado. Lo raro de la luz sin su correlato sombrío, es justamente eso: tener un correlato sombrío justamente cuando no hay sombras a quienes echarles la culpa, nada de imputabilidades metafísicas que descansen en una petición de principio. Eso mismo: echarle la culpa de pedir un principio, la culpa de no secarse las lágrimas para volver a llorar por la falta de puertas y de ventanas, "petición de aberturas", la llamaría si me pidieran conceptualizarlo de alguna manera.
Lo que queda es llorar hasta cansarse y hacerse amigo de esa habitación, husmearla centímetro por centímetro hasta quizá prefigurarse que el infierno no son los otros, sino el hecho que estén al lado, quizá tocarlos, besarlos, morderlos y sacarles un pedazo ensangrentado, y aun así, saber que las cosas no vienen por ese lado...
Las cosas no vienen de ningún lado ni van hacia ninguna parte, y menos cuando la luz es la verduga de la soledad que se hace independiente, panteísta y correlativa a otras soledades que no se tocan.
La sangre, el calor del otro, muchas veces podrá distorsionar nuestras teorías solipsistas, pero andá y decile a este tipo que piense en otro, que se piense como un otro, a ver qué te dice...


Sergio A. Iturbe
01/04/07
(¡La puta, hay cábala triádica hasta en la fecha, me cago en la dialéctica hegeliana!)